
El corazón inundado de sentimientos evoca al pensamiento,
Al recuerdo lejano de tu piel, de tu risa inocente, de tu humor blanco y sin censura,
De tus rosas marchitas,
Del aroma inigualable a hierba húmeda y hojas secas que adornan tu jardín...
Del incesante golpeteo del ritmo que acompaña los latidos de tu propio corazón,
Que inundan el mío, dejándome sin lágrimas y sin palabras,
Sin espanto,
Quitándome el asombro, haciéndome fuerte e indolente...
Y aunque trato de entender, el por qué de tu silencio,
El por qué de tu piel lejana,
De tus recuerdos sin memoria,
De intentos fallidos del olvido que no quiere ni logra olvidar...
Atrás dejo el dolor, la duda y la vergüenza,
La dulzura y la inconsecuencia,
Nada importa de esta forma, solo sentir que estás cercano,
Que guardas silencio para escucharme, que no te has ido...que no te he perdido...ni te he ganado.